Y cada tanto regreso al anarquismo…(parte 1)


                                      Statue, Equestrian, Bronze, Samurai, Japan, Sword

    De joven yo era bastante anarquista, pero la lectura de “El origen del hombre” de Darwin terminó persuadiéndome de la imposibilidad evolutiva de las comunidades humanas sin una administración pública y un poder centralizado. Para Darwin la organización social y militar es otra de las adaptaciones evolutivas humanas; una sociedad sin orden político simplemente está condenada a fracasar en la carrera por la supervivencia.

    En este punto a Darwin le dan igual las discusiones ideológicas; para él es mejor cualquier forma de gobierno que ninguno. Una lectura histórica de cualquier sociedad sin una colonización anticulturizante (es decir, sin una invasión que le robara su narrativa histórica) nos muestra que la organización política y militar siempre ganó las batallas contra las hordas descentralizadas.  Este es el punto de Darwin; en la pura discusión de fuerza siempre ganará el mejor poder político y militar.

    Darwin en este discurso posee sus propios sesgos, inevitablemente británicos. Su diferenciación entre la civilización y la barbarie es muy colonial, y realmente su interpretación de éxito social posee una inevitable visión imperialista. Si encuentra una comunidad amazónica que no ha cambiado de hábitos en los últimos cinco mil años no la llamaría “evolutivamente exitosa” sino más bien ahistórica y salvaje. Esta interpretación probablemente no la tendría con otros organismos distintos al hombre.

    Y es que de hecho esta también es mi interpretación, pues soy un occidental y glorifico el desarrollo de la técnica por encima de la adaptación de una civilización. Lo que me parece curioso es que en términos darwinistas apliquemos este criterio solo a los seres humanos.  Las especies exitosas se adaptan al ambiente. El hombre en cambio hace parte de una comunidad exitosa cuando desarrolla técnicas para alterar constantemente su entorno, obligándose a sí mismo a constantes adaptaciones que mejoran la técnica más no la vida del individuo, pues este debe estresarse sometiéndose contantemente a nuevas adaptaciones.

    Es decir,  para occidente es más importante la evolución de la técnica que la adaptabilidad biológica de las poblaciones.

    Una discusión ideológica, por tanto, no puede establecerse dentro del campo evolucionista. A Darwin solo le interesaba desacreditar la anarquía, esta entendida como la ausencia de poder centralizado. Esta necesidad de poder nos hace inevitable pasar por los caciques, por los líderes y los estrategas; los patriarcas eran los responsables de la defensa de la sociedad, sus éxitos administrativos y militares provocarían directamente el éxito de una sociedad. En su ánimo de autopreservación las sociedades querrían perpetuar estas características de liderazgo que provocaron el éxito social. Esto explicaría las monarquías, siempre provenientes de dominación militar que luego terminó justificándose con argumentos místicos. De hecho una vez se pierde la influencia inmediata de un triunfo militar, el poder termina necesitando de lo religioso para prevalecer. El nieto o bisnieto de un general exitoso en batalla ya no será heredero por el mérito de su estirpe sino por derecho divino. El poder primitivo se fundamenta en gran medida a través de mitos fundacionales. El poder y la religión son entes hermanos. Hoy pensaba que tal vez la religión es un método muy primitivo  de centralizar recursos. Si vemos a las sociedades como organismos, ¿no recuerda el flujo de recursos de las peregrinaciones a los sistemas circulatorios? Claro que en realidad cumplen una función inversa; en vez de repartir un recurso centralizado lo llevan hacia un centro político, un epicentro sagrado o religioso. Por ello la religión y la política son inseparables, y de la mano bien podría ir también el comercio como fundamento alimentador de la peregrinación. Otro de los vínculos que surgen de las peregrinaciones son los saqueos como reacción contraria a la acumulación de recursos en epicentros religiosos. Los saqueos, a su vez son síntomas de nuevos gobiernos y de disidencias políticas. Esta idea proviene de Coetzee, de su novela “Diario de un mal año”.

    “…Los siete samuráis es una película con un dominio completo de su medio, pero lo bastante ingenua para tratar de una manera sencilla y directa las cosas básicas. Trata en concreto del nacimiento del estado, y lo hace con una claridad y una globalidad dignas de Shakespeare. De hecho, lo que Los siete samuráis ofrece es nada menos que la teoría kurosawana del origen del estado. La película relata lo que sucede en una aldea durante una  época  de  desorden político, una época en la que el estado ha dejado realmente de existir, y las relaciones de los aldeanos con un grupo de bandidos armados. Tras años de abatirse sobre la aldea como una tormenta, violar a las mujeres, matar a los hombres que oponen resistencia y llevarse las provisiones almacenadas, a los bandidos se les ocurre la idea de sistematizar sus visitas y acudir al pueblo una sola vez al año para exigir  o arrancar tributos (impuestos). Es decir, los bandidos dejan de ser depredadores del pueblo y se convierten en parásitos.

    Uno supone que los bandidos tienen  sometidas  bajo  su  yugo  a  otras  aldeas «pacificadas» similares, que caen sobre ellas por turno, que en conjunto tales aldeas constituyen la base recaudatoria de los bandidos. Es muy probable que hayan tenido que luchar contra bandas rivales por el control de determinadas aldeas, aunque en la película no vemos nada de ello. Los bandidos aún no han empezado a vivir entre sus súbditos de modo que estos tengan que satisfacer sus necesidades día a día, es decir, todavía no han convertido a los aldeanos en  una  población  esclava.  Así pues, Kurosawa somete a nuestra consideración una etapa muy temprana en el desarrollo del estado. La acción principal de la película comienza cuando los aldeanos conciben un plan para contratar a su propia banda de hombres duros, los siete samuráis sin trabajo del título, para que los proteja de los bandidos. El plan surte efecto, los bandidos son derrotados (el grueso de la película consiste en escaramuzas y batallas), los samuráis se alzan con la victoria. Tras haber visto cómo funciona el sistema de protección y extorsión, el grupo de samuráis, los nuevos parásitos, presentan una oferta a los aldeanos. A cambio de dinero, tomarán la aldea bajo su tutela, es decir, ocuparán el lugar de los bandidos.  Pero en un final que refleja más bien los deseos que la realidad, los aldeanos se niegan:  piden  a  los  samuráis  que  se  marchen,  y  estos aceptan..”

    Me resultó por esto muy interesante la forma en la que el estado islámico intentó convertirse en un Estado a través de la sistematización del saqueo de un territorio, ya fuese a través de impuestos como de apropiación de recursos petroleros. ¿No es este comportamiento el origen de todos los Estados?