Notas sobre el catolicismo sociológico.

 

                         Holy Cross, Bible, Prayer, Old Book, Faith, Order


Hace un rato leía una conversación de Gustavo Bueno en donde declaraba la existencia sociológica de una España y una Latinoamérica católicas, no solo como fenómenos religiosos o políticos, sino como asuntos de índole cultural; es decir, católica en aquellos aspectos en donde todos los partícipes de una cultura deben aceptar que comparten una idea moral común (llamémosla así para saltarnos el término “imaginario”).

La sociología de la religión fue algo que me interesó muchísimo en mi adolescencia. Tras algunas lecturas Borgianas sobre el budismo, me parecía muy interesante como los imaginarios religiosos podían predisponer la comprensión de fenómenos matemáticos. Me parecía mucho más simple que un budista comprendiera la infinitud matemática a que lo hiciera un católico, simplemente por contar con ideas de lo desmesurado y lo infinito desde la misma concepción cosmológica y religiosa en su identidad cultural. De esto no se libran los ateos, pues aunque renuncien a los mitos y los imaginarios culturales estos sobreviven a través de la cultura, a tal grado que inevitablemente serán para ellos un lugar común.

Esto es algo que el mismo Bueno advierte muchas veces; el catolicismo sociológico solo puede entenderse cuando se contrasta con otras culturas. Ya uno de sus postulados filosóficos nos advierte algo que todavía me produce extrañeza: “Pensar es pensar contra alguien”.  Pues bien, mucho del catolicismo español existe para oponerse al islam, pero es precisamente allí donde encuentro la mayor de sus sombras. El islam y el cristianismo por sus tendencias universalistas son mutuamente excluyentes. Pero esa misma idea (la universalidad excluyente) explica muy bien el comportamiento del cristianismo en Latinoamérica, pues la metodología de repulsión hispánica contra el islam llegó a América con el mismo ímpetu a invadir e invalidar las mitologías nativas, cosa que quedó profundamente incrustado en los imaginarios locales. Con esto no me refiero a los paradigmas de la leyenda negra, sino a la cristianización de las religiones indígenas.  La universalidad excluyente del catolicismo es para bien o para mal una de las piedras fundacionales de la identidad latinoamericana y explica buena parte de los fenómenos sociales posteriores a la época colonial.

Sin duda el colonialismo español fue distinto al anglosajón o al franco, pero no por ello dejó de ser un sistema de control político que en muchos casos se sostuvo por la violencia. En esencia tuvo un sentido universal gracias al cristianismo, pues las almas fueron un terreno de conquista tan importante como los territorios. Pero esta universalidad es profundamente jerárquica y posee sus propios sistemas de castas. Ahora bien, mi interés no es cuestionar la colonización o la hispanidad, si no entender la estructura colonial local.

La universalidad excluyente del cristianismo está muy presente en el ala conservadora reaccionaria colombiana. En este imaginario existen unas jerarquías y una estructura donde realmente todos podemos tener una funcionalidad social, pero pocos tienen una verdadera libertad de movimiento dentro de la estructura. Como el caso de los indígenas, que institucionalmente poseen un espacio (que de por sí mismo ya resulta incómodo para una parte del status quo) pero que al parecer no queremos ver fuera de allí. 

¿Qué podemos imaginar de esta estructura simbólica?  Me interesa muchísimo las luces y las sombras de esta estructura. Me interesa el panhispanismo como fórmula de restructuración de la identidad latinoamericana, esto como fórmula para remediar la eterna infancia de nuestros países.